
Sabéis que me encantan los remedios antiguos, aquellos que usaban nuestras abuelas y que han ido quedando en desuso, no por ello dejando de ser tan efectivos como antaño.
Hoy os voy a contar una curiosidad, porque la verdad es que es muy antiguo. Nuestras abuelas usaban unas cataplasmas que preparaban con naranjas hervidas en aceite de linaza para endurecer el pecho. Aplicaban la cataplasma sobre los senos durante toda la noche y dormían con ello. Es fácil y ambos ingredientes aún se pueden conseguir con mucha facilidad.