Gabinete de estética

Montse Guirado

Hoy vamos a diferenciar entre un cutis seco por falta de grasa y un cutis seco por falta de humedad.

En un cutis seco por falta de humedad, es decir, un cutis con sequedad o deshidratación, encontraremos una insuficiente secreción de las glándulas sudoríparas, lo cual conlleva a una disminución del grado de humedad de esta piel.

Otra posible razón es la deshidratación que conlleva el paso del tiempo, con el paso de los años, disminuye la capacidad de los tejidos para mantener un equilibrio acuoso. Fijaos que la piel es el órgano que antes detecta el paso del tiempo. Habría más razones para la sequedad, pero os he puesto las dos más relevantes.

El aspecto de esta piel suele tener un tono amarillento, con la aparición de posibles escamillas, que serían como una cáspita muy pequeña, así como la formación de pequeñas arruguitas, que cuando tensamos la región afectada, dan la sensación de ir a resquebrajarse.

Sin embargo, en un cutis seco por falta de grasa, encontraremos que las glándulas sebáceas, segregan mucho menos de lo normal, independientemente de que en este caso si funcionen con regularidad las glándulas sudoríparas. El aspecto de esta piel suele ser tirante, con una sensación de aspereza y rugosidad cuando la tocamos. Suele presentar finísimas arrugas que se acentúan con los gestos faciales y especialmente alrededor de ojos y boca. Suelen ser pieles de aspecto mate, aunque también si está muy, muy seca, pueden estar tan tirantes que den un aspecto brillante por esa tirantez tan grande. Además el PH de esta piel es más ácido de lo normal.