
Hace mucho tiempo que no os pongo ninguna mascarilla casera
y como sé que os gustan, hoy os voy a poner una que es muy propia tras el verano, porque tiene un alto valor nutritivo y eso en esta época del año a la piel le gusta mucho.
Es una mascarilla que le va bien a cualquier tipo de piel, podéis usarla con toda tranquilidad.
Tenéis que mezclar dos cucharadas de copos de avena cruda con cuatro cucharadas de crema de leche, aunque ojo, las pieles grasas han de sustituir la crema de leche por solo leche; dejar que se hinchen los copos durante una hora aproximadamente, y luego tenéis que extender la papilla por toda la cara, cuello y escote.
La dejareis actuar durante veinte minutos y la retirareis con leche tibia.
Ya me contareis las que lo probéis si os ha gustado.