
Para muchas de vosotras, permanecer acostadas un rato con una mascarilla facial es el mejor relajamiento y, al mismo tiempo, la mejor manera de poneros guapas.
El disponer de algo de tiempo para vosotras, para poder ocuparos solo de vosotras mismas, resulta tan beneficioso para vuestro espíritu como para la piel.
Hay mascarillas para todo tipo de piel, para limpieza, para relajamiento de la piel, para reanimarla y refrescarla. Hay que dejarse aconsejar debidamente para dar con la apropiada, y hacerla tal cual sea indicado tanto en la forma de aplicarla como en el tiempo de exposición.
Las mascarillas actúan de dos maneras distintas, mascaras que se secan y se endurecen cubriendo la piel consistentemente durante cierto tiempo para que se condense el calor, lo que intensifica la circulación sanguínea de la piel y proporciona una mayor tersura, al quitárlasela surten los mismos efectos que un peeling, o máscaras que no se secan y que tienen un alto grado de humedad, impregnan de humedad la capa córnea, la piel se hincha, adquiere después un color rosado y se estira.
Así que como os decía al principio, dedicaos de vez en cuando un poco de tiempo en casa para vosotras solamente y lo notareis haciendo que os sintáis mucho mejor.