
Cuando la piel es joven hay suficiente sustancia intercelular para unir las células, digamos que es el cemento que las une.
Cuando vamos cumpliendo años, cada vez hay menos material intercelular entre ellas, con lo cual estas cada vez están más separadas y se produce la falta de tono, la flacidez. Además, al haber cada vez menos material intercelular se produce la deshidratación porque ya no se puede retener el agua.
Todo esto se puede mejorar con las cerámicas, que son un tipo de lípidos presentes en la capa cornea y que además tienen la capacidad de captar y almacenar el agua, evitando así la deshidratación, mantienen la cohesión de las células haciendo de cemento entre ellas, reparándolas y protegiendo la piel.